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Fascinante: una ballena que brota de la tierra en Las Grutas

Una escultura de goma que se ha convertido en uno de los atractivos del Ecoparque Altos del Mar, la nueva propuesta turística de Las Grutas.

Los últimos rayos del atardecer generan una ilusión que hace dudar si es lo que parece.

Una ballena franca austral con su cabeza protuberante y característica cola brota de la tierra pedregosa con una pirueta habitual en el mar que, que aunque se observa a unos 1500 metros, busca apropiarse del paisaje con su azul intenso.

Y es lo que parece, porque se trata de una réplica de un cetáceo de tamaño real construida con neumáticos en desuso.

La escultura fue realizada por Mauro Vázquez, un artista que trabaja con materiales reciclables, y es uno de los tantos atractivos que ofrece el Ecoparque Altos del Mar, recientemente inaugurado en un campo de la familia Villaverde situado en las afueras de Las Grutas.

El predio fue planificado para ofrecer una alternativa recreativa distinta a los turistas que llegan a la región.

Todo está construido con elementos que alguna vez tuvieron vida útil en algunas de las actividades productivas de la región, pero que con el correr del tiempo quedaron marginados por lo nuevo.

Junto a la ballena de goma hay juegos infantiles elaborados con piezas antiguas, pérgolas erigidas con viejos postes de electricidad y hasta un viejo barco de madera que hasta hace algunos años navegaba el golfo San Matías.

“Cada obra realizada en el Ecoparque inspira a conocer su historia. Todo antes tuvo que ser algo para llegar a ser hoy reutilizado y restaurado. Y como parte de la magia del lugar entendemos que de esta manera podemos tener más identidad”, resaltó Lorena Villaverde, inspiradora del proyecto junto a su pareja, José María Clemant.

El sitio no solo invita al visitante a distenderse en alguno de los rincones del amplio jardín donde abunda la flora autóctona y cada tanto aparecen liebres y zorros entre otras especies nativas, sino que también propone la degustación de comidas típicas en su “domo cervecero”, “el primero del mundo”, enfatiza la propietaria.

Hay un fogón enorme que permite cocinar para numerosos comensales y como otra particularidad montaron la cocina en un conteiner que alguna vez llevó fruta del Alto Valle a países del mundo.

De allí salen los mozos con bandejas repletas con brusquetas de langostinos o de cordero ahumado, nachos mexicanos caseros con guacamole, pizzetas y bondiola de cerco con cebollitas caramelizadas, entre otras exquisiteces, para acompañar con cervezas artesanales, vinos o champagnes de la zona.

Pero si por momentos la mesa suculenta hace olvidar el concepto que muestra el establecimiento, amigable con el medio ambiente y la recuperación del pasado no tan lejano, solo hace falta darse una vuelta por los sanitarios pare endulzar la nostalgia.

“Acá se nos viene encima toda la historia de la Fiesta Nacional del Golfo Azul”, agrega Villaverde, cuya familia acompañó la organización del acontecimiento.

Es que sus paredes están empapeladas con entradas y folletos de aquellos fabulosos festivales populares que contaron con la presentación de artistas de renombre internacional.

“En cada espacio está representado algún sector o punto importante de nuestra identidad”, resalta la emprendedora con entusiasmo. Afirma tener un sinfín de proyectos en mente para seguir agregándole vida a este nuevo atractivo que tiene el balneario rionegrino.

Cómo llegar

Tomar por Ingeniero Jacobacci, la calle que choca con la Tercera Bajada, y salir hacia el denominado acceso sur, pero que lleva el nombre de “Omar Villaverde”, en homenaje al fallecido papá de Lorena. A unos 1000 metros sobre la mano derecha se encuentra el predio. De destaca como un vergel entre campos agrestes.

Está abierto de 11:30 a 15 y de 18 hs a 2.

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