
La investigación del doble femicidio en Las Ovejas adquirió ayer un ritmo vertiginoso, y se produjeron más novedades que en los nueve días anteriores juntos. Lo más destacado: encontraron el cuchillo que habría utilizado Lorenzo Muñoz para asesinar a Carina Apablaza y su hija Valentina, y detuvieron a su cuñado, Onofre Merino, porque sospechan que lo ayudó a escaparse en una camioneta. También hallaron una gorra manchada con sangre a la que le harán pericias, y rastrillaron varias cuevas donde se podría haber ocultado el homicida.
La detención de Merino, apodado Fito, confirma lo que viene publicando este diario desde el primer día: los investigadores están convencidos de que Muñoz recibió ayuda para fugarse (posiblemente la sigue recibiendo) y quienes lo encubren son de su círculo más cercano.
La vivienda de Merino, que está casado con una hermana de Muñoz, fue allanada el viernes a la noche. Los perros rastreadores de Neuquén marcaron su camioneta Toyota Hilux, por lo que fue secuestrada.
Ayer a la mañana Merino quedó libre, y al mediodía se realizó una nueva pericia en su camioneta. El perro Alcón, de la policía rionegrina, marcó la presencia del olor de Muñoz en el asiento del acompañante y en el asiento trasero.
Anoche el fiscal general José Gerez, que se instaló en Las Ovejas, informó la detención de Merino. “Hay elementos suficientes para sostener que ayudó a Muñoz a evadir el accionar de la justicia”, dijo a “Río Negro”.
Hoy lo trasladarán a Chos Malal y le formularán cargos por encubrimiento agravado. Es muy probable que pidan su prisión preventiva.
El cuchillo
La otra novedad fue el hallazgo de un cuchillo de grandes dimensiones con manchas de sangre. Lo encontró un vecino de la localidad cerca de la iglesia a la que asistían Muñoz y Carina.
Carina y Valentina fueron muertas a puñaladas. Si bien dos cuchillos similares ya habían sido secuestrados en la casa del cuñado de Muñoz, las manchas de sangre que tiene este tercero y el lugar donde apareció hacen sospechar que podría tratarse del arma homicida. Le harán pericias para confirmar o descartar esa posibilidad.
Los perros rionegrinos siguieron un rastro que los llevó hasta un sector donde hay mucha rosa mosqueta. Y en una cueva, los perros que responden al policía Marcos Herrero permitieron encontrar escondida una gorra manchada con sangre. “Marcaron el lugar con ladridos”, se informó.
La última imagen que se vio de Muñoz, captada en video por una testigo clave, lo muestra sin gorra. Pero no se descarta que alguien le haya prestado una.