Provincia & Región

El hospital de Bariloche es referencia en cirugías contra la obesidad

Es el único del ámbito público en el que se realizan las intervenciones de este tipo en Río Negro

Una cirugía marcó un antes y un después en la vida de Patricia Oyarzún. Pesaba casi 200 kilos, sufría hipertensión y le habían diagnosticado un principio de diabetes. No podía caminar, tampoco trabajar.

“Mi forma de comer no era normal. Pero había pasado por muchos tratamientos sin suerte. Sufrí mucho. Averigüé en Córdoba pero la operación era muy cara. El año pasado, me hicieron un baipás gástrico en el hospital de Bariloche y mi vida cambió. Ya llevo 100 kilos abajo. Cambié anímica y físicamente y, hasta pude volver a trabajar”, relató la mujer de 48 años que dos semanas después de la operación, logró conseguir empleo como cocinera.

Al igual que Patricia, otros 40 pacientes con problemas de obesidad y obesidad mórbida lograron someterse a la cirugía bariátrica en el hospital zonal de Bariloche, el único centro público de Río Negro que realiza este tipo de intervenciones y que se convirtió en centro de referencia de la provincia y la región.

“Todo esto surgió en respuesta a un problema de salud importante que crece cada vez más, como es la obesidad que aumenta, a su vez, el riesgo de contraer otras enfermedades. En su momento, planteamos esta necesidad a la dirección del hospital que a su vez, lo elevó al Ministerio de Salud de la provincia. Hoy recibimos pacientes de El Bolsón también, Línea Sur, Choele Choel”, explicó el cirujano Bartolomé Daniel, coordinador del equipo multidisciplinario de cirugía bariátrica.

Este profesional se capacitó en Buenos Aires durante dos años a fin de poder realizar este tipo de cirugías y en el 2015, encabezó la primera intervención quirúrgica en el hospital.

Hoy los pacientes en tratamiento tienen entre 18 y 65 años –como especifica la ley aunque se atienden también a jóvenes a partir de 16 años–.

Sin embargo, la cirugía no es el principio y la solución a la enfermedad.

La condición es que el paciente realice un tratamiento integral previo que puede tomar hasta 6 meses. Después de la operación, debe realizarse controles a largo plazo.

“Hay un equipo multidisciplinario que acompaña al paciente para encarar la enfermedad de manera integral. Debe haber un cambio de los hábitos alimenticios y actividad física que se coordina con el equipo de kinesiología para evitar lesiones. Se hace una evaluación clínica, nutricional y psicológica”, detalló Daniel.

Oyarzún aseguró que “un seguimiento tan cercano ayuda mucho. De otro modo, los pacientes nos perdemos y terminamos abandonando. Acá nos dan apoyo psicológico y los mismos médicos te preguntan y te acompañan, aún fuera de su trabajo en el hospital. Hay un acompañamiento genuino que alienta a seguir adelante ya que es mucho sacrificio”.

Son pocos quienes llegan al tratamiento por un interés personal. La mayoría desembarca derivada por otros médicos. “No hay mucha conciencia respecto a los problemas que conlleva la obesidad, desde lo psicológico, lo sociocultural hasta problemas médicos, endrocrinológicos, entre otros”, coinciden los médicos.

Daniel es contundente: “La obesidad es un factor de mortalidad. Por eso, el objetivo de todo esto no es llegar a un peso determinado sino disminuir el riesgo de mortalidad, la remisión de enfermedades asociadas y mejorar calidad de vida. Nunca es tarde para resolver un problema de salud”.

En los casos en que el tratamiento se sostiene en el tiempo, las patologías asociadas a la obesidad terminan por desaparecer o bien, mejorar notablemente.

“Pasé por muchos tratamientos pero bajaba y volvía a subir de peso. Averigüé para operarme en Córdoba pero era muy cara la operación. Cuando logré operarme, se me fue la hipertensión y la diabetes”, resaltó Oyarzún.

En Bariloche está la vía para empezar a resolver el tema. Y desde lo público es el único que en la provincia de Río Negro hace las cirugías que sobre todo mejoran la calidad de vida.

El dato
2015
Es el año en que se realizó la primera cirugía de estas características en el hospital de Bariloche.
“Para hablar del éxito en la cirugía se debe mantener una disminución de, al menos, un 50% del exceso de peso a los 5 años”.
Bartolomé Daniel,
cirujano
Condiciones para la cirugía:
Se operan quienes logran bajar un 10% de su peso
Deben sostener el tratamiento previo y posterior
Dos semanas antes de la cirugía, deben iniciar una dieta líquida
A las 48 horas de la cirugía, se accede al alta médica. Se realiza una progresión de la dieta hasta que el paciente llega a una dieta saludable que incluye hasta carnes rojas.
Las razones que llevan a realizar la intervención del paciente

Lo que define la indicación de la cirugía es el índice de masa corporal, o sea la relación entre el peso y la altura. Este número debe ser mayor a 40 o bien por arriba de 35, asociado a alguna enfermedad como hipertensión, diabetes o el síndrome de apnea obstructiva del sueño, entre otras.

Hay tres tipos de cirugías según el tipo de paciente:

•Restrictiva o “manga gástrica”: disminuye el volumen de alimentos que puede ingerir el paciente. Está indicada en los casos de obesidad mórbida, con un índice de masa corporal de entre 40 y 50.

•Mal absortiva: dismuye la absorción de nutrientes. Casi no se usa.

•Mixta o baipás gástrico: combina las dos anteriores. Está indicada en pacientes con enfermedades metabólicas, como la diabetes.

Los profesionales advierten sobre los problemas que trae aparejados la obesidad. Es un factor de mortalidad.
Un tratamiento previo que es imprescindible
El tratamiento previo es un requisito para operarse. De esta forma, no sólo se disminuyen riesgos sino que se llega en mejores condiciones a la cirugía y permite obtener mejores resultados a largo plazo.
Un porcentaje de pacientes abandona el tratamiento ya que no logra sostenerlo.
“Lo más complejo es mantener los cambios a largo plazo, de por vida. Ellos mismos proponen juntarse, hacer caminatas y salir a la montaña los domingos y yo los acompaño. Es fundamental el acompañamiento entre ellos, que se estimulen y no olviden por qué vinieron”, asegura Daniel.
Un porcentaje importante de pacientes abandona el tratamiento porque no logra sostenerlo y por eso no llegan a cirugía.
La primera persona que se sometió a una operación

“Tengo una familia con problemas de obesidad y sabía qué me podía suceder si seguía este camino”. Verónica Felley, una mucama del hospital zonal, fue la primera persona en someterse a una intervención bariátrica en el hospital público de Bariloche hace ya dos años.

“Desde muy chica tuve sobrepeso y me cansé de hacer dietas y tomar pastillas mágicas que no conducen a nada. Además del agotamiento, la diabetes avanzaba y cada vez estaba peor de mis rodillas. Por eso, cuando me enteré que se armaba el equipo, le pedí al doctor Daniel que me operara”, señaló la mujer de 43 años que luego de pesar 117 kilos, alcanzó los 71 kilos después de la operación y hoy, dos años después, intenta con esfuerzo mantenerse en 80 kilos.

Verónica no lo dudó: comenzó los estudios y arrancó el tratamiento. Por su condición, el médico le recomendó la “manga gástrica”.

“No es nada fácil: ni antes ni después de la cirugía. Ya está: bajé de peso pero ya me dieron el alta y ahora depende de mi. Intento comer sano, evitar esas tentaciones de cosas que no deben estar en la dieta diaria, y trato de hacer unos 15 o 20 kilómetros en bicicleta. Evito los ascensores y trato de usar las escaleras. Pero hay que pelearla día a día porque una está operada del estómago y no de la cabeza”, puntualizó.

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